Haciendas cafetalera

El mundo del café constituye toda una cultura, implantada en Nicaragua desde la segunda mitad del Siglo XIX y desarrollada en las zonas altas del país. La casa hacienda, las plantaciones, los bosques, las fuentes de agua, los procesos de secado, son todo un arte que tiene por eje central el cuidadoso cultivo que le ha dado a Nicaragua un espacio destacado entre los cafés de calidad del mundo.

Las temporadas de corte permiten concentrar a centenares de trabajadores y en muchos casos, la comunidad atrae la diversión campesina, que en ocasiones les distrae de las duras jornadas.

Una vez terminada la cosecha, el arte de catar café con sus componentes como acidez, sabor, textura y apariencia, permiten conocer todo lo que encierran los procesos productivos para dar por resultado una tasa de bebida, altamente cotizada en todo el mundo.

Los bosques de cada unidad productiva no sólo componen hermosos paisajes naturales, forjan microclimas  y atraen muchas especies de aves, que le dan a la vida en la hacienda un toque singular.

Las cascadas de aguas de montaña permiten en algunos casos caminar por atractivos senderos, reconociendo arboles antiguos, estanques con ranas coloridas y la identificación de otras especies endémicas.