Haciendas cafetaleras

El mundo del café constituye toda una cultura, implantada en Nicaragua desde la segunda mitad del Siglo XIX y desarrollada en las zonas altas del país. La casa hacienda, las plantaciones, los bosques, las fuentes de agua, los procesos de secado, son todo un arte que tiene por eje central el cuidadoso cultivo que le ha dado a Nicaragua un espacio destacado entre los cafés de calidad del mundo.

Las temporadas de corte concentran a centenares de trabajadores y en muchos casos, la comunidad atrae la diversión campesina.

Los bosques de cada unidad productiva no sólo componen hermosos paisajes naturales, sino que forjan microclimas y atraen muchas especies de aves, que dan a la vida en las haciendas cafetaleras un toque singular.

Las montañas de Estelí están llenas de diversas especies de aves. Quetzales y tucanes destacan por su colorido entre la variedad de aves que se pueden ver en los bosques húmedos de mayor altura. Algunas elevaciones como Moropotente  superan los 1,500 metros y por lo general coinciden con las haciendas cafetaleras o bosques primarios.

Estelí tiene al norte de su territorio, zonas convergentes con las montañas de Nueva Segovia, llenas de  bosques de pino y otras especies preciosas, que permiten complementar el tipo de flora y fauna voladora en esta región del país.