Turismo Religioso

inotega es un espacio históricamente marcado por una profunda espiritualidad, entre las que destaca la historia del sacerdote misionero franciscano de origen italiano, Odorico de Andrea, propuesto para un proceso de canonización ante las autoridades del Vaticano.

Su carisma impactó a varias generaciones en la ciudad de San Rafael del Norte, que fundó en sus primeros años de misionero. Luego de varios años de fallecido, su cuerpo fue encontrado intacto en un proceso de exhumación, que pretendía verificar las condiciones de santidad. La iglesia y el centro religioso Tepeyac, donde están expuesta sus vestimentas, son muy visitados por peregrinos creyentes y curiosos.

Otra leyenda espiritual se registra en el cerro La Cruz, ubicado al Oeste de la ciudad de Jinotega, donde un fraile mandó instalar el símbolo cristiano en el año 1705, para espantar a los espíritus malos. Muchos escalan en peregrinación anual durante el mes de mayo en busca de milagros. Las festividades de San Isidro Labrador y San Juan Evangelista, también mueven muchos peregrinos.

Hace muchos años el famoso curandero Nando, de nombre Bernardo García, recibía enfermos que dijeron ser sanados por medios alternativos basados en las propiedades curativas de las yerbas que se dedicó a estudiar tras enfrentar personalmente una enfermedad en su piel.

Las leyendas caracterizan las comarcas rurales de Jinotega, algunos marcados por la religiosidad y otros vinculados a elementos espirituales diferentes, que atrapan a practicantes y curiosos, en una forma diferente de convivencia comunitaria. El cerro El Gobiado, que motiva el nombre de la Reserva Datanñí El Diablo, reta a los visitantes a una emoción entre leyendas y naturaleza.